Frank Miller iba a hacer Holy Terror para DC, una historia que se vendía como Batman contra Al Qaeda.
Bob Schreck era editor del All-Star Batman de Miller y Jim Lee. Lo despidieron por unos tacos que no estaban bien tapados lo que hizo que se tuviera que destruir la tirada y hacer una nueva.
Cuando Schreck se responsabilizó de Legendary Comics, Miller se fue con él.
Miller ha explicado que el nuevo protagonista es Fixer y que es muy diferente de Batman.
Y un cuerno. A otro perro con ese hueso.
¿Un tío encapuchado que salta por los tejados usando un cable, que persigue criminales, que recibe ayuda de uno de los principales responsables de la policía de la ciudad? Dad estas pistas y a ver qué nombre te dirán los aficionados al cómic. ¿Una criminal que roba joyas y que tiene una historia de amor-odio con el primero? Catwoman, te responderán. Mejor me lo pones.
Pues eso. Los personajes son copias, plagios, en el más puro estilo Rob Liefeld. De hecho Liefeld tenía más gracia copiando. Coger a Namor y girarle el nombre a Roman tiene más ingenio que lo que ha hecho Miller.
Pero eso es lo de menos.
Lo peor es el mensaje ideológico...
Antes de los atentados del 11-S, hubo una película sobre unos atentados islamistas llamada Estado de sitio. En ella se denunciaban las torturas, no era algo americano, si se hacen el enemigo ya ha ganado, todo eso. Guantánamo ha hecho olvidar esa postura. La libertad contra la seguridad, el tema de la Civil War marveliana.
Miller nos suelta una historia donde los musulmanes son malvados. Todos. Sin excepciones. Porque siguen las enseñanzas de Mahoma que, tal y como dice la cita de inicio, incita a matar a todos los infieles. Son unos fanáticos que se inmolan, que lapidan, que golpean a sus mujeres tapadas con un burka como nos enseñan esas escenas ilustrativas de los usos y costumbres musulmanes.
Menos mal que si los torturas rompiéndoles la espalda y sacándoles los ojos, antes de matarlos, claro, puedes sacar información, y que si te ayudan un agente del Mossad con un sutil tatuaje en forma de estrella de David en la cara (como para pasar inadvertido) y un par de guerreras gemelas orientales armadas con una katana (porque quedan molonas, sin más) pues mejor. Aunque salgan por allí casi de tapadillo y para rellenar.
Porque lo que es la civilización occidental, lo que es, mejor dicho, América, se ejemplifica con retratos de George W.Bush o de Condoleezza Rice. Eso es America para Miller, amigos. Ya sabemos que siempre había tenido un cierto tufillo fachilla el hombre pero lo de esta obra es que es para mear y no echar gota.
Miller narra muy bien. Hay escenas espectaculares, sí. Repite muchos trucos que ya le hemos visto antes (elementos a color dentro de un cómic en blanco y negro, por ejemplo). Lamentablemente el dibujo no es como para tirar cohetes, sobre todo al principio donde parece que ha estado mirando demasiadas veces los cómics de Alberto Breccia y se ha puesto a jugar con cuchillas de afeitar y trapos para dar texturas, quedando escenas bastante incomprensibles.
Y sí, ya sé. No se debe juzgar una obra por el mensaje ideológico. No estoy de acuerdo. Hay límites. Puedo obviarlo en muchas ocasiones pero en casos como El nacimiento de una nación con su apología del racismo sólo puedo valorar elementos técnicos. En Holy Terror, con su postura ideológica abiertamente xenóboba, ultraconservadora, agresiva, grotesca y pedestre, el resultado es tan insultante, tan bochornoso que sólo puedo considerar mínimamente interesante algunos aspectos narrativos.
Qué triste es ver cómo alguien se convierte en una parodia de sí mismo.
¡Comics! ¡Cine! ¡Rock! ¡Novela negra! ¡Series de televisión! ¡Lo que me salga de las narices!
Mostrando entradas con la etiqueta Reseña. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reseña. Mostrar todas las entradas
lunes, octubre 10, 2011
martes, abril 19, 2011
Reseña: El héroe 1 de David Rubín
Hay algo en la obra de David Rubín que me engancha. No sé qué es pero probablemente sea la pasión que se transmite en sus obras.
Mientras estaba esperando en el aeropuerto empecé a leer el primer tomo de El héroe, su último cómic, una versión libre de los doce trabajos de Heracles. Me lei sus 300 y pico páginas en un suspiro.
Para empezar hay que decir que Rubín es ambicioso. Contar los doce trabajos de Heracles en 600 páginas es un proyecto complicado: son muchas páginas para contar una historia muy vista, y luego está el riesgo de que no funcione en cunato a ventas. Rubín parece muy consciente de estos riesgos y para enganchar a los lectores (y que se lo compren, claro) bebe de numerosas fuentes. Del cómic de superhéroes más tradicional, como no se disimula desde el encantador prólogo o esa portada con la kirbyana mano de Heracles, pasando por los dibujos animados (las figuras de acción, el merchandising, como en el Hércules de Disney), el manga o lo que haga falta, una mezcla de influencias curiosa, muy funcional y que sabe llevar a su terreno.
Rubín juega con el mito conocido para contar la historia de un héroe por excelencia, con sus aciertos pero también con sus errores, pero lo que parece que le interesa de verdad es la figura, el arquetipo del héroe y para ello altera elementos para darle un giro nuevo al final de alguna historia, añade elementos modernos a la Grecia clásica (desde helicópteros a videojuegos), lo que haga falta para que una vieja historia sea nueva otra vez.
Habrá que esperar al segundo tomo para saber cómo acaba la historia. Y no me refiero a los doce trabajos sino a lo que pasará después. Porque ese final con Heracles adulto supongo que indica algo, claro.
El apartado gráfico es un placer. Desde el color, añadiendo espectáculo pero sin caer en lo chillón, pasando por juegos narrativos como esa sucesión de imágenes alucinatorias en la pelea en el coliseo de las amazonas.
Y la edición de Astiberri es perfecta. De las mejores que he visto últimamente.
En resumidas cuentas, lo recomiendo fervientemente.
Mientras estaba esperando en el aeropuerto empecé a leer el primer tomo de El héroe, su último cómic, una versión libre de los doce trabajos de Heracles. Me lei sus 300 y pico páginas en un suspiro.
Para empezar hay que decir que Rubín es ambicioso. Contar los doce trabajos de Heracles en 600 páginas es un proyecto complicado: son muchas páginas para contar una historia muy vista, y luego está el riesgo de que no funcione en cunato a ventas. Rubín parece muy consciente de estos riesgos y para enganchar a los lectores (y que se lo compren, claro) bebe de numerosas fuentes. Del cómic de superhéroes más tradicional, como no se disimula desde el encantador prólogo o esa portada con la kirbyana mano de Heracles, pasando por los dibujos animados (las figuras de acción, el merchandising, como en el Hércules de Disney), el manga o lo que haga falta, una mezcla de influencias curiosa, muy funcional y que sabe llevar a su terreno.
Rubín juega con el mito conocido para contar la historia de un héroe por excelencia, con sus aciertos pero también con sus errores, pero lo que parece que le interesa de verdad es la figura, el arquetipo del héroe y para ello altera elementos para darle un giro nuevo al final de alguna historia, añade elementos modernos a la Grecia clásica (desde helicópteros a videojuegos), lo que haga falta para que una vieja historia sea nueva otra vez.
Habrá que esperar al segundo tomo para saber cómo acaba la historia. Y no me refiero a los doce trabajos sino a lo que pasará después. Porque ese final con Heracles adulto supongo que indica algo, claro.
El apartado gráfico es un placer. Desde el color, añadiendo espectáculo pero sin caer en lo chillón, pasando por juegos narrativos como esa sucesión de imágenes alucinatorias en la pelea en el coliseo de las amazonas.
Y la edición de Astiberri es perfecta. De las mejores que he visto últimamente.
En resumidas cuentas, lo recomiendo fervientemente.
jueves, abril 07, 2011
Reseñas: Dublinés de Alfonso Zapico
Esperaba con mucha ganas la nueva obra de Alfonso Zapico, uno de los autores más interesantes surgidos en los últimos años. Dublinés es un grueso tomo de más de doscientas páginas dedicado a narrar la vida del conocido escritor James Joyce. Biografía gráfica, amigos, que no novela. Un tema sorprendente por lo inusual pero que no lo es tanto si tenemos en cuenta las temáticas de sus obras anteriores, la guerra de Crimea y el nacimiento del estado de Israel, ambientaciones muy alejadas de lo que suele estilarse.Dublinés, como en esas obras, se caracteriza por una profunda documentación. Pero se diferencia en algo muy importante: la información supera al drama. Qué digo supera, ¡desborda! Zapico quiere exhibir lo bien que ha hecho los deberes y agobia al lector con detalles sin importancia. ¿Hace falta que nos cuente la vida de un compañero de clase que sale en un par de viñetas? ¿Es realmente necesario contar cada mudanza de piso? ¿No es hinchar el número de páginas para dar datos irrelevantes? Por si fuera poco, hay un uso, y abuso, de textos en off que nos van contando la vida de Joyce. Esto provoca muchos saltos entre viñetas y acaba dando la sensación en bastantes ocasiones de que se trata de un texto profusamente ilustrado ya que la relación entre viñetas llega a ser inexistente en numerosos momentos. Una mayor simplificación de la información y una mayor dramatización de los hechos habría mejorado la legibilidad considerablemente.
Zapico, repito, es un muy buen creador y lo demuestra en varios momentos en que se pone a dramatizar algunos hechos. Esas escenas en que cuenta algo que posiblemente deban más a la imaginación del autor que al rigor histórico son los que uno recuerda con mayor interés. Lástima que no sean más.
Uno, al leer la obra, no podía evitar pensar que tal vez hubiera sido más interesante centrarse en una etapa de la vida de Joyce, o verla desde el punto de vista de su mujer o de su hermano Stanislaus, o analizar la dicotomía del genial escritor y el patético ser humano sin la frialdad de unos textos que se dedican a comentar datos o hechos.
En fin, una lectura bastante decepcionante, para qué negarlo.
viernes, junio 11, 2010
Comic: La felicidad inquieta de Lewin Trondheim
Me voy poniendo al día poco a poco con las novedades del salón. Una de las que más me han gustado es el tercer tomo de Las pequeñeces de Lewis Trindheim, La felicidad inquieta, obra dedicada a contar los pequeños detalles diarios y autobiográficos del autor. Sencilla, sin ambiciones y terriblemente fresca.
Me encanta cómo usa aquí Trondheim el color, parecen acuarelas. Ojalá lo usara así en todas sus obras, le da un calor que no tiene el color plano de La mazmorra, por ejemplo.
Me ha divertido especialmente la anécdota con José Muñoz y el rotulador y el final del tomo narrando un viaje a Barcelona.
Qué dure.
sábado, octubre 31, 2009
Reseñas: The Hunter de Darwyn Cooke
Conocí a Parker, y a Richard Stark, gracias la la colección Club del Misterio de Bruguera. Fue con El cazador, llamada A quemarropa, por la adaptación cinematográfica con Lee Marvin de protagonista. Lo pasé en grande.Desde entonces he leído lo poco más que está editado del personaje en España y vi la nueva adaptación de El cazador que se llamó Payback y que tenía a un Mel Gibson demasiado blando para interpretar a la mala bestia de Parker... Por cierto, me divierte horrores que Donald E.Westlake, el auténtico y prolífico autor tras el pseudónimo de Richard Stark, no dejara que usaran el nombre de Parker en el cine y tuvieran que usar Walker, Porter...
Era bastante evidente que a Darwyn Cooke le gustaban las novelas de Parker. Ese personaje llamado Stark y con la cara de Lee Marvin que aparecía en, si no me equivoco, en la novela gráfica de Catwoman era bastante delator de sus gustos.
Y Cooke se embarca ahora en ir adaptando las novelas de Parker al cómic. La primera ha sido, claro, The hunter. La lei por fin hace unas semanas y ha sido de las cosas que más he disfrutando en mucho tiempo por dos cosas: es una adaptación muy rigurosa que matiene todo el interés de la novela; y es un cómic maravillosamente bien narrado. Cooke juega con la distribución de las viñetas de una forma espectacular, posiblemente haya pocos autores en la actualidad que tengan tantos recursos a la hora de contar una historia y que sepan manejarlos tan bien.
Algunos dirán que el dibujo no está bien terminado, que es algo sucio. Y es cierto, Cooke parece que le preocupa menos el acabado final que la expresividad, de la que hay para dar y tomar...
En fin, estando cansado empecé a leerlo una noche (Me leo el primer capítulo y ya sigo mañana...). Eran más de las dos cuando lo terminé. Para mí no hay mayor elogio.
sábado, junio 06, 2009
Reseña: Dimas de Andreu Martín y Sagar Fornies
Una de las novedades del Salón que más ansiosamente esperaba era Dimas dibujada por Sagar Fornies y escrita por Andreu Martín.Martín escribió algunos de los cómics que más disfruté de Bruguera. Suyos son los guiones de algunos de los mejores episodios de Joyas Literarias Juveniles, de Mister Smog, de esa memorable joya que debería reeditarse llamada Centauro. Sus colaboraciones con El Jueves fueron igualmente dignas de recordar. Contactos , por ser donde surgió Mamen, es la más mencionada pero Sam Balluga, su parodia del género negro, o las historias presentadas por Buster Keaton sobre elementos del género de terror no por más desconocidas son menos interesantes. Luego, ya sabéis, novelas policiacas con un cierto éxito, paso al cine, a la televisión... Y adiós a los cómics.
Hasta ahora. No hace mucho estuve leyendo De tot cor (creo que no hay edición en castellano aún), una novela ambientada en el mundo del famoseo y de la prensa del corazón. La disfruté horrores, elementos clásicos pero con una trama inimaginable en otro lugar. La devoré en un fin de semana.
O sea, que había ido siguiendo los avances que hacía Sagar Fornies en su blog sobre Dimas con bastante interés.
Compré la obra nada más salir. Y vaya decepción.
El oficio en Martín es como el valor en la mili, se le supone. Escenas como la carrera de Dimas hacia su casa, que se mezcla con lo que sucede en su casa, o se imagina, son un ejemplo de narración.
Pero donde a mí me pierde como lector es en la trama a partir de un momento. Hay un punto de partida de toda la intriga tan excesivo, tan de imitador de Tarantino, que no me lo creo y me saca del cómic porque todo me parece ridículo e inverosímil. Eso hace que me mire las cosas desde fuera, reacio a lo que me explican. Por poner un ejemplo aunque hay varios más, PEQUEÑO SPOILER que una chica que la tienen retenida un año pasándolas canutas de repente se convierta en la novia de Kill Bill y se ponga a matar gente convertida en una superluchadora, no me ayuda. FIN DEL SPOILER
Afortunadamente, tenemos el trabajo de Sagar Fornies para aliviar la indignación ante tal absurdo. Bajo una portada tremendamente llamativa, Fornies, con un color que le acompaña francamente bien, da lecciones de cómo resolver escenas de acción, de expresividad de los personajes, de ambientes diversos. Si uno compara su trabajo con Bajo la piel, se le ve más suelto, con más confianza. Fornies anuncia Bajo la piel 2. Bien, lo leeré. Es un dibujante que vale la pena seguir.
Espero que Andreu Martín vuelva al cómic con más asiduidad. Hay poca gente con su nivel. Pero también espero que los resultados estén a la altura de lo que uno se espera de este escritor.
jueves, enero 29, 2009
Reseña: Clásicos del Humor 1
Mandan narices... Durante años, Ediciones B ha tenido los "derechos" sobre los personajes de Bruguera (y lo entrecomillo porque tienen en muchos casos la marca comercial, el nombre, pero no así los derechos del cómic por lo que si el autor no quiere editar con ellos o B pasa, pueden complicarse las cosas). Y se han limitado a editar los personajes de toda la vida y prácticamente limitados a Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape y Super López, con algo del Capitán Trueno.
Sólo en los últimos tiempos parecen haberse movido un poco sacando algún recopilatorio de Nené Estivill o del recientemente desaparecido Segura junto a alguna otra rareza, normalmente en unas ediciones con unos escaneados muy cantones.
Y viene RBA y empieza a editar una serie de tomos para kiosko con selecciones de esos personajes. La sorpresa viene cuando uno se encuentra en el primer tomo que lleva textos de Antoni Guiral, especialista en el universo brugueril desde que editó su primer libro sobre la editorial barcelonesa, una curiosa biografía del autor y una selección francamente insuperable: los cuatro primeros álbumes (El sulfato atómico, Contra el Gang del Chicharrón, Safari callejero y Valor... ¡Y al toro!) junto a una reproducción de las portadas de las primeras ediciones de esos álbumes, la primera historieta de estos personajes y el relato corto La verdadera historia de Mortadelo y Filemón, todo ello indicando ¡dónde y cuándo se editó por primera vez!
Y como el precio es barato, barato, no puedo más que recomendarlo, aunque sea para regalar o para sustituir ediciones hechas polvo por los años, como es mi caso.
Veremos si este mimo se puede mantener en próximas entregas, pero visto lo anunciado, y cosas que uno sabe de entre bambalinas, estoy seguro que se superará sin problemas los intentos de recuperación de Ediciones B. Sólo por tener ese tomo de Sir Tim O'theo de Raf, ya me tienen vendido. Y si los herederos de Vázquez no se sacan los ojos, tener tomos de Angelito y Anacleto harán que muchos se tiren de cabeza al kiosko.
La única pega es, en mi opinión, que los escaneos son a veces un tanto apreciables, aunque no tanto como en las ediciones de B.
¡Viva Bruguera!
ACTUALIZACIÓN: Adjunto el listado previsto de la colección:
1 Mortadelo y Filemón, agencia de información I
2 13, Rúe del Percebe
3 Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio
4 Zipi y Zape I
5 Rompetechos
6 El botones Sacarino
7 Mortadelo y Filemón, agencia de información II
8 Carpanta I
9 La familia Cebolleta
10 Anacleto, agente secreto
11 Superlópez
12 Zipi y Zape, II
13 Las hermanas Gilda
14 Mortadelo y Filemón, agencia de información III
15 Rigoberto Picaporte, solterón de mucho porte
16 Rompetechos, II
17 Sir Tim O'Theo
18 El repórter Tribulete, que en todas partes se mete
19 Carpanta II
20 Don Pío
21 Carioco
22 Zipi y Zape, III
23 El Doctor Cataplasma
24 Gordito Relleno
25 Los señores de Alcorcón y el holgazán de Pepón
26 Angelito
27 El profesor Tragacanto y su clase, que es de espanto
28 Petra, criada para todo
29 Benito Boniato, estudiante de Bachillerato
30 Agamenón
31 Hug, el troglodita
32 Pascual, criado leal
33 La Panda
34 El caco Bonifacio
35 Segis y Olivio
36 Pulgarcito
37 Pitagorín y otros personajes INOCENTONES
38 Don Berriche y otros personajes FRUSTRADOS
39 Blasa, portera de casa y otros personajes CHAPUCEROS
40 La familia Trapisonda y otros personajes FAMILIARES
viernes, abril 11, 2008
Reseñas: Lewis Trondheim por partida doble
El azar, y puede que el inminente salón del cómic, ha hecho que aparezcan prácticamente al mismo tiempo dos obras del prolífico Lewis Trondheim: Desocupado, editada por Astiberri, y El síndrome del prisionero, editada por sins entido. Son dos obras diferentes, realizadas con años de diferencia, pero que tienen puntos en común, siendo el más evidente que son obras autobiográficas donde Trondheim, y los que le rodean, aparecen caricaturizados, como es su costumbre, en forma de animal.
Desocupado viene a ser un pequeño análisis, con más preguntas que respuestas, sobre el impulso creativo, sobre la depresión que ha acechado a muchos autores, a por qué con los años la mayoría de autores se estancan y acaban produciendo obras peores, el declive, en otras palabras. Todo ello es planteado por Trondheim por su miedo a lo que le puede pasar y para ello habla con numerosos dibujantes que cuentan su visión del tema, y lo rellenan de numerosos cotilleos, alguno francamente jugoso... Por allí podemos ver a Bilal, a Sfar, a P'tiluc, a Tibet, a Gotlib, a Moebius, a un irónico Berberian, a un patético Fred, hablando de Franquin, de dibujantes desaparecidos, de los que se han acabado suicidando. Un apunte interesante y que me hubiera gustado ver desarrollado es el de la influencia de las mujeres de los autores en su carrera, visto cómo se comportan algunos autores en salones si van solos o acompañados...
Desocupado viene a ser un pequeño análisis, con más preguntas que respuestas, sobre el impulso creativo, sobre la depresión que ha acechado a muchos autores, a por qué con los años la mayoría de autores se estancan y acaban produciendo obras peores, el declive, en otras palabras. Todo ello es planteado por Trondheim por su miedo a lo que le puede pasar y para ello habla con numerosos dibujantes que cuentan su visión del tema, y lo rellenan de numerosos cotilleos, alguno francamente jugoso... Por allí podemos ver a Bilal, a Sfar, a P'tiluc, a Tibet, a Gotlib, a Moebius, a un irónico Berberian, a un patético Fred, hablando de Franquin, de dibujantes desaparecidos, de los que se han acabado suicidando. Un apunte interesante y que me hubiera gustado ver desarrollado es el de la influencia de las mujeres de los autores en su carrera, visto cómo se comportan algunos autores en salones si van solos o acompañados...
El síndrome del prisionero es la segunda entrega de Las pequeñeces de Lewis Troindheim, es decir, la recopilación de las páginas que realiza para colgar en su web a manera de blog (un blog de dibujos, qué horror de chiste). Son anécdotas de una página que relatan el día a día del autor, con especial atención a sus numerosos viajes, tanto a salones y ferias del cómic como los que hace por placer, y donde el autor gusta de presentarse como un hipocondriaco, neurótico y algo paranoico. A destacar que este tomo recopila el año que estuvo como presidente en el Salón de Angouleme, lo que revela algunas anécdotas curiosas como esa venganza a la directora del hotel. Técnicamente, son páginas realizadas con tinta y acuarelas y son una preciosidad desde el punto de vista gráfico.Dos obras francamente interesantes y recomendables, en buenas ediciones con algún pero muy menor (sins entido usa una rotulación algo fría y rígida mientras que Astiberri usa una muy similar a la original de Trondheim, aunque se les cuela algún errata).
sábado, enero 19, 2008
Reseñas: Diarios de Festival 2 y Súper Puta
Venga, un texto, que hace demasiado que no me pongo ante el teclado...
Últimamente he leído dos cómics que se salen de lo habitual: la segunda parte de Diarios de Festival de Ángel de la Calle y Súper Puta de Manel Fontdevila. Ambos son puros experimentos narrativos que se merecen un reconocimiento.
Si conocéis el primer Diarios de Festival, éste es más de lo mismo: un diario dibujado directamente, sin correcciones, de la vida del autor aunque centrada en sus viajes como dibujante y organizador de eventos culturales como las Jornadas de Avilés o la Semana Negra. La diferencia más grande con el anterior está en que debido a la publicación de Modotti, Ángel anda más liado y viaja más que en el anterior. Esto quita espacio a algunos de los momentos más íntimos, centrados en la relación con su hijo, que a mí era de lo que me gustó más del primero. El número de páginas mánda y de la Calle ha tenido que cortar un montón de escenas (el salón de Barcelona se ventila en una página, por ejemplo) para que entrase todo lo que quería más o menos bien. Me dice que por eso no he salido en esta obra. Probablemente así venderá más.
No es el dibujo por lo que alguien se va a comprar Diarios de festival 2, no. Lo hará por complicidad con el autor, por cotilleo, por ver cómo son estos saraos desde dentro, pero sobre todo lo hará, espero, por la habilidad narrativa de Ángel de la Calle. Porque entre estos bocetos apresurados, dibujados en sitios extraños como autobuses o trenes, hay frases, momentos y secuencias emotivos, hilarantes, reflexivos. Estos cambios constantes hacen que al final Diarios de festival 2 no sea para nada aburrido. Lo que no es poco.
Si DdF2 es una experimento donde prima la narrativa y lo que se cuenta sobre el dibujo, Súper Puta es todo lo contrario ya que es un cómic donde la forma, el continente, importa más que el contenido. Manel Fontdevila se embarcó en un cómic sin guión previo, dibujado directamente, y que acaba siendo un puro experimento gráfico, donde el texto y el escaso color es usado para el diseño de página de forma muy original. Pero debo reconocer que la lectura me dejó bastante desconcertado y no supe si se trataba de una parodia de cómics pretenciosos (aquí que cada cual ponga el ejemplo que quiera) mezclado con un ritmo a lo Godard y demás directores de la Nouvelle Vague, o si iba en serio. Creo que hay más de lo primero que de lo segundo, eso sí, pero el resultado final es discutible. Superhéroes, críticas a los medios de comunicación, elementos de serie negra, sexualidad, el creador y su obra, se mezclan en un batiburrillo caótico que cambia de dirección en cuanto crees que ya ves de qué va. El dibujo tiene una frescura indiscutible pero narrativamente, como la mayoria de cómics escritos sin guión previo (y aquí podemos hablar de El garaje hermético a Nova-2), tiene aciertos puntuales mezclados con escenas en que el lector se acaba perdiendo.
Y para acabar, sí, me parece perfecto que se experimente. Los autores se divierten un poco, ejercitan músculos creativos que no usan habitualmente, abren nuevos caminos y aunque no suelen acabar dando obras, por muy interesantes que puedan ser, superiores a sus trabajos más tradicionales, a veces pasa. A cambio, eso sí, conseguimos obras más frescas...
Últimamente he leído dos cómics que se salen de lo habitual: la segunda parte de Diarios de Festival de Ángel de la Calle y Súper Puta de Manel Fontdevila. Ambos son puros experimentos narrativos que se merecen un reconocimiento.
Si conocéis el primer Diarios de Festival, éste es más de lo mismo: un diario dibujado directamente, sin correcciones, de la vida del autor aunque centrada en sus viajes como dibujante y organizador de eventos culturales como las Jornadas de Avilés o la Semana Negra. La diferencia más grande con el anterior está en que debido a la publicación de Modotti, Ángel anda más liado y viaja más que en el anterior. Esto quita espacio a algunos de los momentos más íntimos, centrados en la relación con su hijo, que a mí era de lo que me gustó más del primero. El número de páginas mánda y de la Calle ha tenido que cortar un montón de escenas (el salón de Barcelona se ventila en una página, por ejemplo) para que entrase todo lo que quería más o menos bien. Me dice que por eso no he salido en esta obra. Probablemente así venderá más.No es el dibujo por lo que alguien se va a comprar Diarios de festival 2, no. Lo hará por complicidad con el autor, por cotilleo, por ver cómo son estos saraos desde dentro, pero sobre todo lo hará, espero, por la habilidad narrativa de Ángel de la Calle. Porque entre estos bocetos apresurados, dibujados en sitios extraños como autobuses o trenes, hay frases, momentos y secuencias emotivos, hilarantes, reflexivos. Estos cambios constantes hacen que al final Diarios de festival 2 no sea para nada aburrido. Lo que no es poco.
Si DdF2 es una experimento donde prima la narrativa y lo que se cuenta sobre el dibujo, Súper Puta es todo lo contrario ya que es un cómic donde la forma, el continente, importa más que el contenido. Manel Fontdevila se embarcó en un cómic sin guión previo, dibujado directamente, y que acaba siendo un puro experimento gráfico, donde el texto y el escaso color es usado para el diseño de página de forma muy original. Pero debo reconocer que la lectura me dejó bastante desconcertado y no supe si se trataba de una parodia de cómics pretenciosos (aquí que cada cual ponga el ejemplo que quiera) mezclado con un ritmo a lo Godard y demás directores de la Nouvelle Vague, o si iba en serio. Creo que hay más de lo primero que de lo segundo, eso sí, pero el resultado final es discutible. Superhéroes, críticas a los medios de comunicación, elementos de serie negra, sexualidad, el creador y su obra, se mezclan en un batiburrillo caótico que cambia de dirección en cuanto crees que ya ves de qué va. El dibujo tiene una frescura indiscutible pero narrativamente, como la mayoria de cómics escritos sin guión previo (y aquí podemos hablar de El garaje hermético a Nova-2), tiene aciertos puntuales mezclados con escenas en que el lector se acaba perdiendo.Y para acabar, sí, me parece perfecto que se experimente. Los autores se divierten un poco, ejercitan músculos creativos que no usan habitualmente, abren nuevos caminos y aunque no suelen acabar dando obras, por muy interesantes que puedan ser, superiores a sus trabajos más tradicionales, a veces pasa. A cambio, eso sí, conseguimos obras más frescas...
lunes, marzo 12, 2007
Reseña: Drink and Draw Social Club
Una de las publicaciones más extrañas que he leído en mucho tiempo es el tomo, excelentemente editado por Image, del Drink and Draw Social Club. Esta asociación, formada por Dave Johnson (el portadista de 100 balas o dibujante de esta maravillosa portada de Rayo Kid), Jeff Johnson (el autor de la serie de Wonder Man de los 90) y Dan Panosian, nació en 2005 para que estos amigos pudieran verse de vez en cuando (ya sabéis, la solitaria vida del dibujante) para echarse unas risas, tomar unas copas (enormes jarras de cerveza más bien, vistas las fotos) y dibujar por el puro placer de dibujar, alejándose de trabajos remunerados pero que en ocasiones no les interesan tanto. Las reuniones fueron un éxito y poco a poco numerosos dibujantes se han ido sumando a sus sesiones, con nombres como Ron Garney, Michael Avon Oeming o Josh Middleton entre los más conocidos.El libro recoge montones de dibujos realizados en bares de todo el país (es lo que tiene ir a convenciones y todo eso), numerosas fotos y comentarios jocosos por los tres fundadores. Debo decir que los chistes son a veces un tanto bastos, pero también es verdad que algunos son desternillantes. La mayoría de dibujos están hechos sobre unos cartones marrones que al ser rígidos les facilitan el trabajo en las mesas de los bares, a la vez que ayudan a dar un resultado final de lo más resultón. Vemos a Jeff Johnson dibujando monstruitos que dicen barbaridades, a Jeff Johnson con figuras humanas y animales (centauros, soldados, tigres alados) y a Dan Panosian demostrando que es un excelente dibujante, cosa que dudaba hasta el momento, la verdad (su nombre viene asociado con los numerosos clones de Rob Liefeld de principios de los 90). También se pueden ver dibujos de Ron Garney hechos en platos de papel o curradísimos dibujos de J.G. Jones.
Os dejo con una de las páginas para que os hagáis una idea de cómo es este libro. Personajes conocidos apenas hay y si aparecen son de forma difícilmente demostrable a efectos de reclamaciones. ¿Es éste personaje Sandman? ¿Es ese tío musculoso Hulk si no se sabe si es verde? ¿Es ese bárbaro Conan?...
Ah, si queréis ver más de esta gente, pinchad aquí.
martes, febrero 13, 2007
Reseña: Ghost Rider de Way, Saltares y Texeira
Lei hace un par de días el primer recopilatorio con los números 1-5 de la nueva serie del Motorista Fantasma, Vicious Cycle, por Daniel Way a los guiones y dibujado por Javier Saltares y Mark Texeira. Siempre me ha gustado el personaje, más por su poderosa imagen que por las historias en sí, que excepto unas pocas de los setenta y el poderoso arranque la segunda colección (mi interés se esfumó rápidamente a medida que se veía que Howard Mackie era un guionista mediocre) no tienen un gran interés.Ahora, es lo que tiene el cine, le ofrecen una nueva oportunidad al Motorista. Si Garth Ennis nos contó en una anterior miniserie que Johnny Blaze había acabado en el infierno, ahora Way nos relata cómo se escapa del infierno, aunque la pega es que se lleva al demonio con él, quien ocupa 666 cadáveres que empiezan a hacer masacres y crímenes de lo más sangriento por donde aparecen. La nueva misión será eliminar a esos nuevos enemigos aunque con la pega de que a medida que sean menos, serán más poderosos y si llega a quedar sólo uno será el inicio del reinado del diablo en la tierra. Bueno, hasta aquí más o menos puede tener cierta gracia. Pero el principal problema es que Way nos presenta a Johnny Blaze como un completo cretino, un imbécil profundo (vale, uno que hace tratos con el diablo no puede ser muy listo), y es fracamente difícil sentir la más mínima simpatía o interés por lo que le sucede... De hecho, hay momentos que son bastante indignantes. Y ciertos detalles de continuidad me tirán bastante para atrás, por cierto...
Otra cosa es el apartado gráfico que nos devuelve a los autores que tuvieron buena parte del mérito del éxito en los 90 del Motorista Fantasma. Saltares dibuja correctamente y su narrativa es eficaz, pero quien destaca es Texeira, con un acabado muy personal que incluye aguadas y color, principalmente informático aunque no siempre. Sólo me chirría ese diablo que parece el Tim Curry de Legend, demasiado tópico para mi gusto.
En fin, que por mí a Way le pueden dar unos cuantos capones a ver si espabila, pero que mantengan al par de cuñados dibujantes.
sábado, febrero 10, 2007
Las nuevas aventuras de Esther
Hace meses escribí un texto sobre Esther y su mundo y el interés que despierta en una generación de lectoras. Lo que no me esperaba es que fuera uno de los que más visitas ha tenido ni que me llegaran comentarios muchos meses después. De hecho, no hace mucho tiempo hubo una avalancha de comentarios bastante sorprendente. Supongo que lo debieron de enlazar en algún foro o lista de correo. Los comentarios fueron tremendamente viscerales y la cosa se puso de tal forma, en cuanto entraron unos trolls, que me tuve que poner a borrar textos...Me lei el primer álbum de Las nuevas aventuras de Esther de Purita Campos y Carlos Portela en cuanto salió pero mis actividades no me dejaban tiempo de comentarlo. Sigo reafirmándome: las aventuras antiguas no me convencen demasiado pero este álbum es francamente entretenido. Me parece una opción muy inteligente de Portela el haber montado una estructura narrativa que combina cada pocas páginas flashbacks de la Esther quinceañera, y que explican poco a poco cómo se ha llegado a la situación actual, con las andanzas de una Esther que, como sus lectoras, es ya una treintañera. Este truco te tiene todo el rato saltando en el tiempo jugando con cómo ha cambiado la vida de Esther Lucas en estos años que. lejos de sus expectativas, es ahora una madre divorciada que sigue bastante colgada de su amor de adolescencia, amiga de su peor enemiga en esos años y alejada de su mejor amiga. Todo muy soap opera, si queréis pero hecho con oficio y gracia. Con dos cliffhangers, casi seguidos, que van a hacer morderse las uñas a muchos y sobre todo a muchas.
El trabajo gráfico es harto curioso, combinando diferentes sistemas de coloreado y rotulación para recordar en los flashbacks los antiguos cómics de Bruguera y diferenciarse de los sucesos modernos. Los regresos a personajes después de tantos años a veces dan desagradables sorpresas. No es el caso de Purita Campos que, pese a ofrecer un trabajo algo diferente, demuestra que sigue en plena forma. Quién tuvo, retuvo...
Tengo entendido que la primera edición ha volado. Esto es un éxito del que nos tenemos que felicitar y que seguro que habrá animado a autores y editor a no entretenerse demasiado con la continuación.
¿Venderá originales Purita Campos? Mmmm...
sábado, diciembre 23, 2006
Reseña: Fury: Peacemaker de Garth Ennis y Darick Robertson
Hay autores, que pese a sus errores, a sus evidentes puntos débiles, a sus irregularidades, me siguen atrayendo a cada nuevo trabajo. Uno de ellos es Garth Ennis. El último que ha caído en mis manos es el recopilatorio Fury: Peacemaker.La pasión de Ennis por las historias bélicas, sobre todo las ambientadas en la Segunda Guerra Mundial, es evidente. Ya sea en bufonadas como Las aventuras de la Brigada de Fusileros, los one-shots War Story o recuperando personajes clásicos de la DC como el As Enemigo o el Soldado Desconocido, Ennis ha tocado el género en diversas ocasiones con enfoques bastante diferentes.
Ennis ya ha colaborado varias veces con Darick Robertson (de hecho están colaborando de nuevo en la serie regular The Boys). Ellos fueron los responsables de una miniserie de seis números donde se mostraba a un Nick Furia vencido por burócratas en un mundo sin Guerra Fría, un poco el fin del personaje. Más tarde se encargaron de mostrar las aventuras de Frank Castle, el Castigador, en Vietnam en otra miniserie, Born, y cómo aquella experiencia le formó. La serie limitada que nos ocupa ahora es un poco mezcla de las dos...
La historia empieza antes de que Nick Furia monte los Comandos Aulladores. Está en Túnez y un mariscal alemán machaca a las fuerzas aliadas. Furia es uno de los escasos supervivientes y huyendo por el desierto encuentra a unos comandos ingleses muy particulares que serán decisivos en el estilo del posterior grupo de comandos dirigidos por el Sargento Furia. En cierta forma, es el germen de la idea del pintoresco grupo. La parte principal del relato acaba relatando el reencuentro de Furia, los comandos ingleses y el mariscal alemán en los momentos finales de la guerra incluyendo la nueva versión de la continuidad Marvel de qué le pasó en el ojo izquierdo a Nick Furia.
No deja de tener gracia el intentar cuadrar al Sargento Furia con el personaje posterior, el Coronel Nick Furia, el superespía de Marvel por excelencia, ni que le hayan dejado meter alguna gamberrada a Ennis como implicar que Furia se carga a un superior por incompetente a principios del relato. Pero pese a que la miniserie se lea sin demasiados problemas, hay detalles que chirrían bastante como ese amor por la guerra que desprenden las conversaciones entre el jefe de los comandos ingleses y Furia, que supera cualquier otra cosa que puedan sentir y que les haría traicionar a su país... Un tanto exagerado y ridículo, por no decir poco creíble.
Robertson es un dibujante cumplidor. No es un gran dibujante, pero narra con claridad y detallismo, y tiene, seguro que es un motivo que le gusta a Ennis, un cierto punto feísta y caricaturesco muy del estilo del cómic británico. En este tipo de relatos su estilo funciona mucho mejor que en los cómics de superhéroes más tradicionales.
Al final nos queda un tomo entretenido pero poco más y que olvidaré con bastante rapidez, probablemente.
miércoles, diciembre 20, 2006
Reseña: Batman-Spirit
En el documental que comentaba el otro dia sobre Will Eisner, y que al final era el primer capítulo de una serie sobre él que se realizó en Brasil, comentaba que no quería trabajar para editoriales grandes por la falta de trato personal que implican. Es curioso que poco antes de fallecer decidiera empezar a colaborar con DC.En fin, os quería hablar del especial Batman/Spirit que acaba de aparecer hace poco. El editar nuevas aventuras de Spirit era algo que estaba en el deseo de muchos, tal y como declaraba Dennis Kitchen en el documental anteriormente citado hablando de Spirit: The New Adventures, una interesante serie de corta vida por el cierre de Kitchen Sink. Anteriormente se había editado el caótico pero simpático Spirit Jam a cargo de demasiados autores como para citarlos a todos. Eisner no quería volver al personaje, era una etapa ya pasada para él, si alguien quería hacer Spirit adelante, siempre que fuera alguien muy capacitado.
Y ahora sale este especial con Batman a cargo de Jeph Loeb y Darwyn Cooke para atraer de reclamo a muchos lectores y como anticipo de la nueva serie que realizará Cooke en solitario.
Las comparaciones son odiosas, claro, pero inevitables.
Lo que nos han ofrecido es un típico tebeo de crossover, tópico hasta la exageración. El comisario Gordon se enrolla con P’Gell, Dolan cae bajo los encantos de Hiedra Venenosa, Batman y Spirit se enfrentan a una convención de sus mayores enemigos (Carrion, Joker, Killer Croc, Ventrílocuo, Octopus, por citar algunos) tras la inevitable pelea entre ellos y su posterior alianza. Un tópico tras otro. No sé si la mayoría de lectores quería ver esto, yo desde luego no. Sólo aquello que me recordaba a Eisner me despertaba del letargo: la original manera de recuperar el uso de letras de título, una caricaturesca mordida de labios muy del creador de Spirit, algún uso de la rotulación que recuerda a la de las historias clásicas de los 40-50 (y que se va a perder en la edición española, claro)... Un cómic con un buen dibujante y un guión escrito con el piloto automático.
Cooke es un tío listo, un tanto impresentable tras el súbito plantón que dio en Avilés hace unos años, pero listo. Espero que lo haga mejor cuando escriba la inminente serie regular de Spirit. Espero que también recuerde que si recordamos el trabajo de Eisner, grafismos y juegos narrativos aparte, es porque era una serie con Spirit, no de Spirit. Las historias más memorables, las que uno primero recuerda, suelen ser aquellas de un tono más humano, menos preocupadas por acción desenfrenada y villanos deformes, normalmente protagonizadas por personajes anónimos que no volveríamos a ver más...
En resumen, un especial bastante decepcionante por sí mismo, mucho más si lo comparamos con las expectativas...
martes, noviembre 14, 2006
El Sheriff King
Ediciones B, en sus extrañas recuperaciones del fondo de Bruguera, acaba de reeditar los cuatro primeros números de Grandes Aventuras Juveniles dedicados al Sheriff King. Esto sería una muy buena noticia si, como mínimo, hubieran hecho un buen trabajo, pero la edición no deja de ser bastante lamentable con un escaneado de los tebeos originales considerablemente torpe, algo que ya sufrimos por ejemplo en el reciente tomo dedicado al Ibáñez más clásico. Así que no creo que los elevados precios que se piden por esos números de GAJ vayan a ir bajando, maldición...Pero una de las cosas que más me revienta es que se ha ido a lo fácil, a lo cómodo. Seamos sinceros, lo más probable es que más por ignorancia que por desidia.
Y es que la travesía editorial del Sheriff King es bastante complicada y hay más historias no publicadas en GAJ que las que sí fueron...
La primera aparición de King y compañía fue en el Pulgarcito 1751, con fecha de 23 de noviembre de 1964. En ese número, el precio aumentó de 3,5 ptas a un duro, aumentando el número de páginas que llegaba así a las 36. Eso implicó un aumento de número de personajes que se publicaban allí, entre ellos el Sheriff King que empezó sus andanzas con episodios de cuatro páginas a bicolor que se continuaban, siguiendo la tradición de otros personajes aventureros del semanario. Sus autores eran Víctor Mora, guionista, y Francisco Díaz, dibujante. Hubo otros autores con los años como los guionistas Cassarel o García Cremona o dibujantes como Torregrosa o Díaz Jr, pero los mejores momentos fueron obra de los creadores.
Tras varios episodios se le dio un descanso, volviendo en el 1806 no volviendo a desaparecer del semanario en muchos años. Esta segunda tanda iba numerada, enlazando aventuras de diferente duración hasta que a la altura de los 80 episodios, se optó por hacer aventuras más compactas, de ocho episodios, con dos páginas a color y dos a bitono. Tras un tiempo, las cuatro páginas pasaron a ser a color y los capítulos de 30 páginas (en la octava semana sólo se publicaban dos páginas de King), punto en que empezaron a reeditarse en GAJ, con unas preciosas portadas de Antonio Bernal, siendo la primera historia la llamada Disparos en la frontera que se había editado entre los Pulgarcitos 1948 y 1955. Algunas de las aventuras publicadas justo antes fueron serializadas más tarde con todas las páginas a color (y presumiblemente, no he podido comprobarlo, aligeradas en un par de páginas).

Paralelamente a las apariciones en el semanario, King protagonizó bastantes aventuras de ocho páginas (con bitono parcial o total, ocasionalmente) en almanaques y demás extras estacionales, de las cuales sólo una pocas, muy pocas, se reeditaron dentro de GAJ. La última aventura de King en GAJ fue Celacanthus Peef, al quite, pero no fue la última del personaje ya que después de ésta, en Pulgarcito se publicaron UN MONTON MÁS, hasta que llegó un momento en que en Pulgarcito empezaron a reeditar material de King, alternándose a veces con aventuras inéditas, hasta que desapareció de la cabecera. Para dar algún dato, la aventura mencionada se editó en los Pulgarcito 2203-2210 y King siguió con aventuras hasta al menos el 2560 contando reediciones y de todos estos números al menos hubo 25 aventuras no recopiladas.
King no deja de ser una obra inusual en la obra más aventurera de Mora ya que el humor impregna toda la serie. Sí, King es el héroe de una pieza pero el resto de personajes (los ayudantes Gordo y Dandy, el vendedor de cacharros Nepomuceno, los impagables Celacanthus Peef y la tía Abigail) son secundarios con una clara tendencia humorística. Se suele decir que las series de Mora repetían un esquema de tríos. Yo no estoy demasiado de acuerdo con ello. Para mí, Mora empleaba unos arquetipos (héroe, forzudo, chistoso, jovencito, la chica) que mezclaba a su conveniencia. En el Capitán Trueno tendríamos al Trueno, el héroe, a Goliat, forzudo humorístico, y a Crispín, el joven, además de Sigrid como la chica. En El Jabato tendríamos al Jabato como héroe y a Taurus como forzudo a secas, sin ser chistoso en sus inicios, una faceta que ganaría como antagonista de Fideo, claramente chistoso, en posteriores episodios. Claudia sería la chica, claro. Con el Cosaco Verde, el trío se va a hacer gárgaras: el Cosaco es el héroe, Karakán el forzudo(con alguna nota de humor), Iván el jovencito y Sing Li el personaje humorístico, con Sankara como la chica de la serie.
Después de King vendría el Corsario de Hierro con el Corsario como héroe, Mac Meck como el forzudo, con bastante notas de humor como Goliath, y Merlín como personaje humorístico puro. Merlín no dejaba de ser una versión mejorada de Fideo, ya que los giocco di mani que hacía funcionaban mejor como gags visuales en un cómic que no las odas de Fideo. ¿Y la chica? ¡Aaah! Allí, Mora empezó a tener un protagonismo femenino bastante amplio. Con los años vendrían las aventuras de Supernova que al menos en los episodios dibujados por Edmond tenían a la chica como heroína, Bruno como forzudo, aunque estilizado, galán y Alambre como acompañante humorístico. Astroman tendría héroe, forzudo chistoso y jovencito, además de la clásica novia (o algo así), una repetición exacta del esquema Trueno.

Pero volvamos a King, allí nos encontramos con únicamente héroes y personajes secundarios humorísticos. Podemos encontrar una novia, sí, la maestra Cynthia, e incluso un chavalín que aparecerá en varias aventuras como es “Pecas” Carter, pero los forzudos desaparecen, y los secundarios humorísticos se multiplican.
Releídas algunas de sus aventuras hoy, sigue manteniendo un interés. Se nota una cierta denuncia en esos episodios (indios falsamente acusados, latifundistas marrulleros, políticos corruptos) que intenta ir más allá de los tópicos del western de esos años. Y Díaz era un dibujante maravilloso. Es cierto que hay una influencia de Arturo del Castillo en esas viñetas con esas caras de King en tres cuartos, pero es injusto dejarlo sólo en eso. Díaz se defendía en las escenas humorísticas de una manera que no me puedo imaginar en Arturo del Castillo. No me imagino al autor de Kendall dibujando a la tía Abigail con su pipa con hierbas medicinales o al vendedor de artículos de broma Flatsby en plena acción…Ah, sí, las imágenes que acompañan este texto pertenecen al primer episodio del Sheriff King, el del Pulgarcito 1751. Son la segunda(primera aparición de Gordo y King) y cuarta páginas(la llegada de Dandy a la serie). También cuelgo la cabecera de la serie con, dicen, Jordi Bayona, uno de los redactores de Bruguera de la época, como King, una de esas cosas raras de la época...
viernes, octubre 13, 2006
Hellblazer: All His Engines
Hace unos días me animé a sacar del montón de cómics pendientes para leer por fin la novela gráfica All His Engines de Mike Carey y Leonardo Manco, una obra protagonizada por John Constantine y que se publicó originariamente en fechas muy próximas a las del estreno de la película de Keanu Reeves, una adaptación bastante coja donde el británico Constantine se americanizaba. Al acabar el tomo no pude evitar pensar que por qué demonios, y nunca mejor dicho, no hicieron algo como All His Engines, que transcurre mayoritariamente en Los Angeles...La historia es canónica: demonios que invaden la Tierra (intentando montar franquicias, nada menos), Constantine recurriendo a amigos y conocidos muriendo alguno de forma horrible por el camino, escenas grotescas, buenos diálogos, un Constantine chulesco y con un punto misterioso, tensión, notas de humor negro... No me extraña que Gaiman soltara la frase de la portada, algo así como que es la historia definitiva de John Constantine. No estoy de acuerdo, hay historias superiores, pero sin duda es un muy buen ejemplo de lo que son, o deberían ser, las historias del personaje creado a semejanza de Sting. Carey cumple sin problemas, Su trabajo en la serie regular fue de primer orden y esta novela gráfica no es una excepción. Se lee de una sentada y mantiene al lector enganchado todo el trayecto. No hay momento para el aburrimiento.
Pero además tenemos a Leonardo Manco como dibujante. Este potente autor argentino ha trabajado para el mercado americano principalmente en westerns(Blaze of Glory) o en cómics de terror(Werewolf by Night, Hellstorm), así que no sorprende a nadie este encargo. Manco consigue crear una escena malsana con su personalísimo estilo, sucio y repleto de detalles. Atención a algunas imágenes de John Constantine que son de lo mejor que se ha hecho con él.
Supongo que la edición española debe de ser inminente. Echadle un ojo, que vale la pena tanto si os gusta el personaje como si no...
lunes, agosto 28, 2006
Lecturas pendientes: Nuestra Guerra Civil
Después de numerosas lecturas bruguerianas, y para darme un respiro, me he puesto a leer las historias cortas de Corto Maltés, que me siguen pareciendo igual de soberbias que la primera vez que las leí, y alguna novedad del Saló de Barcelona que se me había quedado en el montón de lecturas pendientes. Una de las que más me ha impresionado es Nuestra Guerra Civil, un recopilatorio de historias cortas editado por Ariadna.Este álbum recoge cinco relatos cortos por cinco equipos creativos diferentes, todos ellos partiendo de la original idea de contar alguna historia real de familiares o amigos que sucediera en la guerra civil.
De entrada, el problema de estos álbumes con historias de diferentes autores es la irregularidad, siempre hay alguna que te encanta y otra que te deja frío. Lo que también es una ventaja en cierto sentido ya que te aseguras que habrá algo que te interese...
Este es uno de esos raros casos en que el nivel general es altísimo, y dudo que alguna historia no tenga algún elemento que atraiga al lector...
Empieza el álbum un relato escrito por Felipe Hernández Cava y dibujado por Laura. Podría llamarse, aunque no es el caso, Carta a un amigo difunto. En esta historia Hernández Cava escribe, habla, a un matrimonio de amigos fallecidos, en que él era hijo de un dibujante que fue preso y represaliado en la postguerra. Es una explosión de emociones, repleto de momentos conmovedores. En este relato ya vemos lo que tal vez sea la mayor pega general de la mayoría de estas historias: la mayor importancia que se le da al texto que al dibujo, abrumador en este caso concreto. Pero lo que cuenta es tan emotivo, tan cercano, se disfruta tanto, que da igual si los dibujos no dejan de ser casi un puro acompañamiento gráfico.
El segundo relato está guionizado por Pepe Gálvez y dibujado por Josep Mª Beroy. De todos ellos es el que está más equilibrado el texto con el dibujo, tal vez porque la historia que nos cuentan, cómo una familia que sale a pasar un domingo al campo se encuentra con una matanza, es la que más se presta a ello, por la escasa duración temporal del suceso. La acción, tiroteos, muertes, balazos, permiten un tipo de narración diferente a la del resto de relatos. Me alegra ver que Beroy vuelve al cómic, que alguien se acuerda de uno de los mejores dibujantes de su generación, aunque el uso, abuso, del ordenador, me tira un poco para atrás en algunos momentos.
A continuación viene Fritz y nos cuenta la estremecedora historia de su tío Pepe, un republicano que huyó a Francia para acabar muriendo en un campo de concentración nazi. Es sin duda uno de los puntos álgidos del álbum. El tratamiento de algo tan trágico podría haber derivado en un dramón pero Fritz lo esquiva con inteligencia dándole un inesperado aspecto cotidiano al conjunto.
El amigo Ángel de la Calle se une al guionista Jorge García para contar una historia que es la mezcla de varias: la de un primo muerto de la mujer de Ángel, la del último alcalde republicano de Gijón, la de Paco Taibo en el Archivo de Salamanca... Algunos se han quejado de que la historia contada tiene truco, tiene una manipulación narrativa, pero eso también la convierte en un gran relato. Me ha divertido ver la inspiración cartelística del dibujo y cómo han convertido un relato de algo antiguo en algo tan actual como es el Archivo de Salamanca.
Acaba el álbum David Rubín, con una conversación con su abuelo, aún vivo, quien le cuenta a su nieto diversas anécdotas de la guerra, ninguna de ellas sangrienta, para su suerte. Es un relato cotidiano, amable. Me gustaría saber qué dijo y qué pensó (que no tiene por qué ser lo mismo) el abuelo de Rubín al ver el cómic, eso sí. A fin de cuentas es el único de las personas, personajes, que vivieron la guerra que sigue vivo para poder dar su opinión sobre el álbum...
Una lectura muy satisfactoria, que os recomiendo encarecidamente.
miércoles, agosto 02, 2006
Obras olvidadas: Caius How
Recientemente tuve la suerte de poder conseguir el álbum de Caius How de Andreu Martín y José Bielsa a través de eBay. Seguramente lo lei en el Trinca pero no lo recordaba y cuando vi la posibilidad de pillar el álbum nuevo (debe de venir de restos perdidos en un almacén o algo así, porque la tinta de la portada de otro ejemplar ha marcado algo la contraportada) pues no me reprimí.Un cómic curioso sin duda. El protagonista es conocido como Caius How ya que su nombre, Howard Caidarszdenski, es demasiado enrevesado. Es escritor para una revista sobre fenómenos paranormales y suele dedicarse a destapar fraudes. Viajando para investigar un caso, conoce en el tren a la hermosa Flossie McCormick, quien debería haber sido un personaje regular de la serie si hubiera habido continuación, quien viaja por motivos personales. A medida que avanza la trama, descubrimos que sus razones para viajar están relacionadas y tras secuestros, peleas, golpes y varios sustos descubren al culpable de todo ello (lo menos interesante de todo ya que desde que aparece el personaje tiene una cara de Soy el malo que es una exageración).
Pero lo más ingenioso de la premisa no es este aspecto a lo Expediente X (o a lo Brigada Fantástica, otra serie de Andreu Martín), no. Lo más divertido es que sucede en el año 1991 (unos veinte años en el futuro en el momento de su publicación) y hay que ver cómo se imaginaban ese futuro relativamente cercano, un mundo en que los desplazamientos de hacen en tren pero sólo si las distancias son de más de 300 km, ya que si no se viaja en helicoptero, y en el que la gente no come huevos de animales por no ser higiénico (excepto Caius que sigue con sus tortillas estilo clásico).
Tengo gran cariño por la obra de Andreu Martín y pese a ser un título menor en su carrera Caius How es un entretenimiento simpático, sin pretensiones, que sigue funcionando con relativa frescura pese al tiempo pasado y al desfase entre nuestro presente y el pasado futurista que nos enseñan. Hay que reconocer, para acabar, el trabajo de Bielsa, un gran dibujante que no suele ser recordado, y quien es capaz de hacer integrar sin fisuras los diferentes géneros de la trama (ciencia-ficción, terror, policiaco) añadiendo incluso algunos detalles pops muy de la época tanto al diseño de página como al color que no chirrían a estas alturas. Lo que es difícil...
viernes, abril 14, 2006
Los monstruos de Basil Gogos
Acabo de terminar de leer el libro editado por Vanguard (o sea, David Spurlock) sobre Basil Gogos. Cuando Garbo editaba cómics, una de sus revistas era la versión del Famous Monsters of Filmland, una publicación mítica para los aficionados de terror. Pese a que nunca la compré siempre miraba las portadas, versiones pintadas de los actores y personajes más emblemáticos del cine de terror. Uno de los portadistas de esa revista más respetado y considerado es Gogos. Muchos lo consideran el ilustrador de monstruos por excelencia. No sé yo si es decir mucho pero sí que se le ha de reconocer un talento importante es este aspecto.El libro titulado Famous Monster Art of Basil Gogos está escrito a medias entre Kerry Gammill y Spurlock. Al primero muchos lo recordamos por su etapa en Powerman y Puño de Hierro donde su estilo a lo John Buscema ilustró los divertidos guiones de Bob Layton y Mary Jo Duffy. Pero como resulta que lo que le gusta a este hombre son los monstruos (tiene una web dedicada al tema y tal) , es un gran admirador de Gogos, y conoce a Spurlock de un libro anterior pues al final ha conseguido que por fin se le dedique un libro a este ilustrador.
A Spurlock lo pude conocer en Avilés (2001), acompañando a Carmine Infantino, y Gijón (2002), junto a Jim Steranko, y con el que comparto listas de correo. Un tipo peculiar, muy serio, promotor incansable de sus publicaciones, sin duda. Muchas de ellas valen realmente la pena. El libro sobre Hal Foster es imprescindible, por decir alguno.
El libro recopila con mucha calidad la gran mayoría de las ilustraciones clásicas, pero incluye también dibujos a color y blanco y negro realizados para revistas destinadas al sector masculino, portadas de guerra, del oeste, pósters de películas, y sus últimos trabajos, para cromos, sellos o coleccionistas particulares. Uno se hace una buena idea de la carrera de Basil Gogos viendo este tomo. La mayor pega es el aspecto literario, algo ajustado. Algunos apuntes biográficos, comentarios de Gogos sobre las ilustraciones acompañantes o de gente relacionada con el cine o la ilustración pero sin demasiada enjundia y excesivamente alabador.
No me arrepiento de la compra (y eso que me pillé la edición firmada y limitada en un pronto) porque algunos de los dibujos son impactantes y da gusto mirarlo. Es curioso cómo cogía este hombre fotos en blanco y negro y a partir de ellas producía una portada a color (a muchos colores, de hecho, ya que las planteaba como si al monstruo de turno lo iluminaran cuatro focos de distintos colores) que se alejaba de la copia de una foto para llevarlo a su terreno y convertirlo en algo diferente.
miércoles, marzo 29, 2006
Los Diarios de festival de Ángel de la Calle

Me ha llegado por fin el Diarios de Festival de Ángel de la Calle hará un par de horas. Y como lo esperaba con ganas (y no porque haga una breve aparición, como sabréis si leéis este blog habitualmente), lo he leído en cuanto ha caído en mis manos. Bueno, leído no, lo he devorado. Es cierto que el autor es un buen amigo y que muchos que aparecen también lo son o los conozco. Pero Modotti es de los mejores cómics que se han hecho en este país en mucho tiempo y por eso es por lo que quería ver con qué con salía Ángel ahora.
Este cómic es un experimento inspirado por trabajos similares de Sfar y Thondheim. Se trata de contar en forma de cómic un diario personal del autor, sin correcciones, directamente a tinta, sin bocetos.
La idea inicial era contar la preparación de la Semana Negra, el macrofestival cultural de Gijón, pero acabó incorporando también las jornadas de Avilés o los salones de A Coruña y Getxo, siempre desde su punto de vista personal.
Algunos criticarán que es demasiado abocetado, pero para mí el resultado es fresco. Es narrativamente suficiente para lo que se busca y mantiene la gracia del primer dibujo. Ángel se entretiene en conseguir parecidos de muchos de los que pasan por sus páginas, por su vida, en homenajear estilos y personajes, en recordar pintores y dibujantes.
El guión es un diario y por ello no tiene argumento. Son recopilaciones de momentos sueltos, de encuentros con amigos, compañeros, familiares, autores, miembros de la Administración, de conversaciones, de discusiones, de problemas logísticos, de lecturas... Sobre todo, a mí me consigue transmitir la sensación del muchísimo trabajo que conlleva la Semana Negra, del caos de esos días y al que se le dedica la mayoría del tomo.
Este bombardeo de información, de gente, se suaviza con el relato de las Jornadas de Avilés donde todo es mucho más sosegado, mucho más tranquilo. A partir de allí, el relato se vuelve meláncolico, monótono, más de sensaciones y sentimientos que de encuentros y donde nos habla del libro que lee en el café cada mañana mientras espera que su hijo salga del colegio o de sus charlas con su padre. Un breve final nos lleva al Salón de Getxo y a un reencuentro con Tina Modotti, una figura que le persigue...
¿Qué siento tras leer esta obra, que tengo tan reciente? El amor de Ángel por el cómic, por su hijo Sergio, por su padre, por sus amigos que empapan las páginas de este diario. Su sentido del humor a veces irónico,. a veces gamberro, me ha hecho sonreír en más de un momento. Me ha emocionado leerle frases tan lúcidas como En cuanto empiezan las hostilidades armadas, los gamberros inciviles de hoy pasan a ser las leyendas bélicas de mañana o sus discusiones sobre la validez del cómic frente a otras artes.
No es un cómic excesivamente comercial. Por ello la edición es de sólo 500 ejemplares y no se harán reediciones. Supongo que entre amigos, amantes de los experimentos e implicados se acabarán agotando. Eso espero, al menos.
Es un trabajo honesto, sincero, emocionante, emotivo a ratos, honrado, muy entretenido a momentos, algo caótico por algunos bruscos cambios de ritmo, un curioso divertimento tras los años de preparar la extensa Modotti.
Ahora a ver qué hará a continuación porque me huelo que volverá a otra obra larga...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


